8.2.10

anónimo, nada de autor

Yo se que desde hace varios años venimos curtiendo la onda "de autor". Los negocios más cool de Palermo y todos sus alrededores pueden así cobrar sus productos o servicios un 30% más caro por brindar algo único, que no se consigue en otro lado. Es medio chocante el tema, a mi me hace dudar si son lugares copados en serio o soy tan tarado que a veces pago de más solo porque me convencieron con un discurso para nenes. Algunos días me siento Castells y me da ganas de darles de a pedradas, y otros los consumo cual Cerati y su novia palermitana de turno (siempre alguna con corte de varoncito).

De todas maneras, haciendo en este momento un análisis frío de la situación con la inteligencia que me caracteriza para este tipo de cosas y por la cual soy reconocido mundialmente, concluyo en que si bien es definitivamente una moda, la cultura de autor es válida según su segmento. O sea ("o sea" significa que lo voy a explicar más fácil para los que no son tan inteligentes como yo), el discurso de que cobran más por darte algo que no conseguís en otro lado, se justifica dependiendo del rubro al cual se dedica el negocio. Comida va, ropa va, música va, eventos va. Y seguro que hay más rubros que justifican pagar estos sobreprecios por obtener algo único, especialmente diseñado por sus cabecitas locas. Un montón más.

Lo que resulta más fácil entonces es descubrir qué rubros no pueden aumentar sus precios diciendo que son de autor. Porque no es cuestión que venga cualquier zanguango diciendo que hace algo distinto y lo cobre lo que se le cante. Porque si no, mañana yo me pongo un parripollo de autor, y clavo a los pollos parados en vez de acostados en el fierrito ese que los da vueltas eternamente (y de paso no se marean tanto). Y no me vengan a decir que la culpa es de quien lo paga, de quien consume ese producto o servicio más caro. Porque todos sabemos que la gente en general es muy boluda y que se cree cualquier cosa. Entonces seamos menos ventajeros y no nos aprovechemos de esto.

Bueno, todo esto viene a que hay un rubro en el cual la supuesta cultura de autor me indigna. Ese rubro es el de la peluquería. Ya vi varios casos por la ciudad, y cada vez me sorprendo más. Siempre pienso que tengo que acordarme donde están para pasar un mes después y comprobar que hayan cerrado, porque no pueden tener éxito, no deberían. Y no me estoy refiriendo a Roho o algo así, porque más allá de que comulguen o no con la cultura de autor, realmente brindan algo distinto desde el concepto, más allá del servicio final, que es el corte de pelo. El corte te lo pueden hacer en cualquier lado, pero ahí tomás unos drinks mientras jugás a la XBox 360 en un sillón Luis XIV, todo esto con la mejor música electrónica del momento a cargo de DJ Sultano, la misma que escuchás en Punta gordi. Pero hay peluquerías que son exactamente iguales a la de Rolando, que atiende hace 30 años él mismo en Pompeya, y cobran más por poner un cartel que diga de autor. No me va. Las voy a denunciar de a una. Acá se va la primerita. Si alguien conoce alguna más que me avise, que la inmortalizo en una fotografía.